lunes, 8 de julio de 2024

noche vacía

Estaba lleno de calma tras dormir dos horas sobre el sofá, abrazado a las piernas y muslos de ella. Ella refirió notar mi amor, mi entrega, mi voluntad de hacerla sentir amada. Él la habia extrañado denodadamente durante 24 horas, las 24 horas previas mientras había estado en la clínica de guardia, atendiendo pacientes que requerían ecografías de emergencia. Al salir por la mañana, a las siete, lo único que quería era ir a sus brazos y abrazarla para demostrarle físicamente que la adoraba y la extrañaba. Así lo había hecho apenas cruzar el portal de la entrada de la casa. Dos horas más tarde habían ido juntos a Sedapal, la compañía de agua, para una conciliación sobre unos cobros excesivos con los que estaban en desacuerdo. El asunto no había sido más que motivo de desazón y decepción. Ella alterada y el calmándola, diciéndole que habían hecho lo necesario pero que no tenía sentido el afectarse en demasía por el asunto ya que al final se trataba de su país, en el que las cosas no funcionaban de acuerdo con lo que uno normalmente esperaría. "¿Cómo te sentiste?" - le preguntó ella, respecto del desenlace de la situación. AL instante respondióle: "Igual que como me siento cuando el poder judicial no me da solución sobre la abducción, eufemismo para secueestro, por parte de mi ex esposa, con respecto de mi hijo. No hay justicia. "No la esperes en el Perú".
Después habían ido a una consulta médica para un tratamiento para ella. Ello se desarrolló de manera adecuada y puntual, oportuna y sin retraso. El pagó 300 soles y se sintió atisfecho. Había sido un buen servicio. En la salita de espera él se había quedado dormido casi ya profundamente cuando de pronto ella volvió a por él y le dijo que ya estaba todo hecho. Se fueron. Reingresaron a casa, pidieron comida para el almuero a un servicio de delivery de menú cercano. Comieron y vieron videos de youtube en la tele sobre temas de su interés. Luego ocurrió lo de él abrazándose a sus muslos y piernas. Ella echada en el sofá y él echado a su lado, más cercano a sus piernas. Se abrazaron mucho. Él se dedicó a estrujarle los músculos de las piernas tratado de transmitirle todo su amor y disposición para, por medio de esa acción, lograr decirle activamente que prefería estar con ella siempre en lugar de estar lejos trabajando. Pero asó era la situación y lo que trataba de hacer en realidad era recompensarla por la lejanía (de un día entero sin tí) a la que ambos se habían visto sometuidos, distantes el uno del otro, como cada domingo que sucedía, con normalidad en la resignación de ellos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

inventario de silencios pagina 1

Estaba sentado, en la silla más cercana a la ventana, a la mesa de la sala, que era redonda y de vidrio frío como el silencio mío. Por la ve...